El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda mantuvo el 28 de octubre su tasa oficial de referencia en 2,75%, con una votación de cuatro miembros a favor de la pausa y tres por aumentarla a 3%. La decisión, anunciada a las 14 de Nueva Zelanda (NZDT, UTC+13), interrumpe una secuencia de dos subas y deja abierta la posibilidad de un nuevo endurecimiento monetario.
El comunicado y el acta muestran que el desacuerdo estuvo en el momento de actuar, más que en el diagnóstico. La mayoría, que incluyó a la gobernadora Anna Breman, prefirió observar los efectos de los incrementos recientes y la evolución de la demanda. La minoría consideró que una suba inmediata ayudaría a prevenir presiones persistentes y reduciría el riesgo de necesitar ajustes mayores después.
La inflación anual fue de 3,7% en el trimestre de septiembre, por debajo del 4,1% de junio, pero todavía por encima de la banda objetivo de 1% a 3%. Según el banco, el crecimiento salarial siguió contenido y las expectativas de mediano plazo permanecieron estables. Al mismo tiempo, las medidas de inflación subyacente se ubicaron cerca del extremo superior de esa banda y los aumentos de precios se extendieron a más rubros.
La entidad describió una recuperación desigual: los sectores exportadores mostraban mayor fortaleza, mientras la demanda interna continuaba débil fuera de esos centros. Sus integrantes coincidieron en que probablemente se necesite una política más restrictiva, aunque esa evaluación depende del panorama económico. No anunciaron una suba automática para la siguiente reunión. Esta nota recoge la decisión y los documentos disponibles al 28 de octubre; no incorpora cotizaciones de mercado ni presenta las previsiones del banco como resultados ya ocurridos.

